lunes, 18 de mayo de 2015

Tarea #2


Tema: La vida de un niño con cáncer
Argumento: La rutina y vida de un niño con cáncer, los problemas que enfrentaba y el incondicional amor de un padre por su hijo.
Personajes Principales: Maximiliano, Vicente
Personajes Secundarios: Valentina, Gustavo, Javiera
Tiempo del relato: Año 2010
Descripción del Espacio: Los suburbios de California - una pequeña ciudad en las afueras de California, en la cual había un pequeño colegio y varios centros de tratamientos de quimioterapia.
Noruega - un extenso y frío país en donde la familia vivió la mayor parte de su vida.

La Tragica Vida de Maximiliano

Vicente era un exitoso abogado de 32 años de edad, tenía 3 hijos y vivía en una gran casa en las afueras de Fortun, se fue a vivir allá después de hacerse un millonario por ganar un caso para la compañía "SpaceX". Su hijo mayor se llamaba Gustavo y tenía 12 años, mientras que su hija menor tenía 3 meses. El hijo del medio, Maximiliano se había sentido mal desde que la hija menor, Javiera, había nacido, no le gustaba que le prestaran menos atención de la que le prestaban antes, así que lloraba e intentaba conseguir la atención de sus padres, a los cuales no les importaba, ya que sabían que era un intento de Maximiliano para quitarle atención a su recién nacida hermana. Su esposa, Valentina, también tenía 32 años y se conocieron en un hotel. Vicente tenía suficiente dinero para poder vivir de una forma cómoda, por lo que pudo privilegiar las educaciones de sus tres hijos y la comodidad de vida de toda su familia. Dos años después, Maximiliano empezó a enfermarse trágicamente, tosiendo sangre en las mañanas y con una fiebre incopable, lo que causo un repentino viaje entre él y su padre a una pequeña ciudad en California, donde Vicente llevaba constantemente a su hijo a una rara oficina con mucha gente mayor que tosía y se veía, en, general, enferma. Maximiliano nunca se consideró un niño enfermo, el creía que estaba suficientemente bien para poder jugar a la pelota en el parque de la ciudad y correr alrededor de su jardín jugando con su padre, pero mientras transcurría el tiempo se empezó a sentir peor, y peor, llegando el punto donde su padre le tuvo que decir lo que estaba pasando, un par de días después del cumpleaños de Maximiliano, se sentó con su padre y conversaron, al final de la conversación, Vicente le reveló a su hijo que padecía una enfermedad llamada "cáncer". Maximiliano reconocía la palabra, pero no sabía lo que significaba, psique solo asintió y después de hablar con su padre, se fue a su pieza donde busco la palabra en su computador. Hizo click en la primera página que encontró, las palabras al principio se veían complicadas y difíciles de entender, pero a medida que leía y leía, todo empezó a tener sentido - le quedaba poco tiempo de vida. Maximiliano intentaba verse igual que siempre, sin reconocer el hecho de que en un par de meses, quizás ni este ahí, y siguió con su rutina normal de despertarse, vestirse, ir al colegio, ir a esa extraña oficina e irse a dormir, pero nunca fue lo mismo para el, todo lo que hacía, desde lavarse los dientes a hablar con su mamá por teléfono se sentía extraño.

Pasaron los meses y Maximiliano seguía asistiendo a la quimioterapia, su padre, seguía su rutina, acompañando a su hijo a través de cada sesión de quimioterapia, Maximiliano cada vez se veía mas triste y con menos emoción, uno de estos días, fue a hablar con su padre y le propuso volverse a Noruega para pasar, lo que el sabía que eran sus últimos días con su madre y sus hermanos. El padre no estaba de acuerdo con la idea, pero con el fin de hacer a su hijo feliz, aceptó. Al día siguiente tomaron un vuelo desde Los Angeles hasta Noruega, donde encontraron a Valentina, Javiera y a Gustavo. Al llegar, la familia se abrazó entre si y fueron de vuelta a la casa, donde todos se sentaron a hablar sobre como había estado la vida en Noruega y en California, compartiendo experiencias, historias y momentos. Cuando cayó el sol, todos se fueron a dormir, pero Maximiliano no podía dormir, sentía un agudo dolor en el pecho y en el brazo izquierdo, intento dormir, pero falló. Decidió que debería ir a dar una caminata en el patio. Su padre, Vicente, se despertó en la mañana y fue a buscar el diario, donde se encontró con una sorpresa desagradable - su hijo, Maximiliano, estaba tendido en el suelo, su mano, en su pecho, agarrándolo como si se le estuviera saliendo del abdomen. Vicente entró, y llamó a Valentina, quién se puso sus pantuflas y salió a contemplar el trágico hecho, intentaron llamar a una ambulancia, pero todos sus intentos de reanimación fueron en vano. Maximiliano estaba muerto. No había que podían hacer. Vicente estaba devastado, no quiso salir de la casa por meses, pero después de largas tardes de profundas conversaciones con su familia, se atrevió a salir. Armado de valor, caminó por la puerta frontal de su casa, en todo momento, tenía en su mente, el trágico momento de su hijo tendido en el suelo, sin nada que hacer. Dio un paso y se alejó, sintió la leve brisa del aire puro de Noruega, caminó agarrado de la mano de Valentina, ya que no había salido en tanto tiempo, sus piernas con suerte podían resistir su peso, no tenía fuerza, ni ganas de moverse, pero lo hacía, lo hacía por su familia. Se dirigió al cementerio donde Maximiliano estaba enterrado, y al llegar, lloró. No fueron lágrimas de pena, ni de alegría, eran lo que eran - lágrimas. Tuvo un minuto de silencio donde ningún pensamiento cruzó su cabeza, era solo el leve sonido de la brisa, y las respiraciones de el y Valentina. Pasó el tiempo, el y Valentina hablaban de todos los momentos felices que pasaron con Maximiliano, pero nada podía aliviar ese sentimiento, que Vicente sabría que siempre estaría ahí, el sentimiento de perder un hijo.